Clases para Adultos

Pues bien. . . . nunca es tarde si la dicha es buena.

 

Es evidente que una persona adulta no dispone de la flexibilidad física de un niño, sin embargo dispone de un mayor entendimiento, lo cual propiciará un rápido progreso, siempre y cuando la práctica en casa sea habitual y metódica.  Aprender a tocar el Violín es una aventura

muy exigente, pero también muy satisfactoria.

 

Comenzamos con una clase semanal individual de 40 m. más una clase mensual de música de cámara de 60 .  

Aprendemos escuchando y leyendo pequeños ritmos y melodías cuya dificultad va progresando

 (para ello dispondremos de un CD y un libro de partituras).

Desarrollamos mucho la audición y la lectura es muy  asequible con la digitación.